2 El camino del cálculo
A lo largo de la E.S.O, mi relación con la asignatura de Matemáticas ha estado marcada por una constante inestabilidad académica bastante notable, alternando entre el suspenso y el aprobado raspado. Estaba más que claro que si continuaba con ese ritmo, iba a seguir arrastrando esta materia por el resto de mis días y no estaba dispuesto a dejar que eso ocurriese.
Ante esta situación, y tras mantener una extensa, reflexiva y profundamente esclarecedora con mi progenitora (quien siempre me ha apoyado y ayudado cuando lo he necesitado y quien también ha tenido que darme algún que otro escarmiento cuando lo ha requerido la situación) llegamos a la conclusión de que era urgente buscar una alternativa más eficaz. Barajando distintas opciones y habiendo puesto a prueba todas ellas recurrimos a una profesora de matemáticas externa. A partir de ese momento, se produjo un cambio notable en mi rendimiento en esta asignatura. Con tan solo una hora semanal, la cual podría insuficiente a simple vista, logré interiorizar y comprender los contenidos impartidos en clase durante la semana previa.
Esta hora de clase, lejos de ser "pesada", se convirtió en un periodo de tiempo de aclarar dudas y consolidar conocimientos. Tal fue la eficacia de estas horas de clases extraoficiales que era evidente, desde una perspectiva externa, el contraste entre mi rendimiento académico en las semanas en las que tenía la clase con ella y las semanas en las que no podía, era absolutamente notorio.
Podría afirmar sin ningún tipo de exageración que esta profesora desempeñó un papel determinante no solo en la mejora de mis calificación sino también en la visión que tenía hacia esta asignatura. En definitiva, su acompañamiento fue esencial para salir de ese bucle mencionado en el inicio.
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